En el Jakob Park de Basilea, el que golpeó último no fue Turquía.
Turquía dejó de ser la de los milagros y Alemania se convirtió en el primer finalista de la Euro. En un final electrizante, donde parecía que nuevamente los turcos, con el empate de Semih Senturk a falta de cinco, daban el batacazo y el partido marchaba hacia el alargue, Philipp Lahm sentenció sobre la hora el 3 a 2 para el festejo.
Con un plantel disminui

do en número, los dirigidos por Fatih Terim fueron más que su rival y parecía que sobre el final estiraba la serie al tiempo suplementario, pero Alemania es Alemania, y sin mostrar un gran juego pero sí una interesante convicción, sacó su eterna chapa de candidato y logró sellar una victoria que se le presentó muy complicada en todo momento, y que lo dejó a sólo un paso de la gloria europea.
En un encuentro de alto nivel futbolístico, los otomanos con un juego agresivo, ordenado y de buen toque que obligaron a los teutones a jugar de contra, fueron los claros dominadores y lo demostraron desde el comienzo. A los 14 del primero ya avisaba con un bombazo de Kazim Kazim que dio en el travesaño. Seis más tarde, un disparo del mismo protagonista, luego de una avivada en un rápido saque de banda y de un buen centro de Semih Senturk, nuevamente se encontraba con el travesaño, pero esta vez, el rebote no fue rechazado sino que fue bien aprovechado por Ugor Boral , quien, a pesar de entrarle con cierta dificultad a la pelota, con ayudita de Lehmann, logró abrir el marcador.
Sin embargo, la alegría no duro mucho ya que a los 26, en la primera aproximación alemana, Bastian Schweinsteiger, en una excelente diagonal al primer palo, se anticipó al defensor de turno en un desborde de Lukas Podolski y con un hermoso toque con la parte externa de su pie derecho dejó sin chances a Rustu Recber y anotó el 1 a1 parcial con el que se fueron al descanso, en un gol muy parecido al que le había hecho a Portugal en la victoria de cuartos por 3 a 2 que le dio el pasaje a esta instancia.
En el segundo tiempo, el seleccionado alemán salió decidido a buscar el triunfo. Y así fue que a los 34, un centro que parecía no llevar peligro al área de Rustu, desembocó en el 2 a 1 parcial. Sí, efectivamente el arquero de Besiktas salió a cazar mariposas y cuando no, el goleador Miroslav Klose, quien acumula dos tantos en su cuenta personal, cabeceó a un arco que había quedado vacío.
El partido se diluía y los dirigidos por Joachim Loew tenían el boleto finalista en el bolsillo, pero Turquía, la valiente, la atrevida, la que nunca se da por vencida, salió a buscar el agónico empate y tuvo su fruto en el minuto 41. En otro anticipo al primer palo, tras una linda jugada de Sabri que dejó en ridículo a Lahm, Senturk puso el empate en dos que le daba un intenso dramatismo a la primera semifinal. Otra vez, hubo una cierta complicidad del arquero del Arsenal.

Un nuevo milagro se hacía dueño de la ilusión turca. Sin embargo, faltaba un poco más de emoción y en el último suspiro, una linda jugada de Lahm, en su partido más flojo, logró clasificar a su país al último partido de la Eurocopa, pero sobre todo, hizo poner los pies sobre la tierra a este milagroso conjunto que volvió a la realidad.
A los alemanes el historial lo respaldaba: le había ganado 11 de los 17 partidos que jugaron y sólo perdió tres.
Turquía es sin duda la gran sorpresa del torneo. Logró llegar a esta instancia a base de un juego no muy vistoso pero rendidor, donde muchas veces lo acompañó la suerte que todos los equipos necesitan para aspirar a grandes cosas. Además, la gran virtud de este conjunto es que hasta que no se escu

cha el pitido final del árbitro, no bajan los brazos. Aún estando casi muertos, nunca se van a rendir. Sino pregúntenselo a suizos, checos y croatas. Por esta razón, este campeonato fue la mejor actuación de su historia y con un equipo valiente, bien armado y con mucho orden, demostró que está para darle pelea a cualquier potencia europea.
Por su parte, Alemania puede no conformar nunca, puede parecer que su juego es muy mezquino y siempre deja la sensación de que tiene que dar mucho más. Pero es un equipo contundente que, si bien genera pocas situaciones, sabe golpear en los momentos justos. Además, es un seleccionado al que su historia siempre lo hace ser candidato y llegar a instancias finales de cualquier torneo que esté en disputa.
Por eso, llegó siete veces a semifinales de Euro y no consiguió pasar en sólo una oportunidad, cuando en 1988, cayó de local 2 a 1 contra Holanda.
Campeón en 1972, 1980 y 1996, es el que más veces se consagró en este torneo, y a la espera del vencedor de la segunda semi entre España y Rusia, el próximo domingo en Viena, buscará alejarse a dos de Francia y sumar la cuarta copa europea para su vitrina.
Tres de los cinco goles (falta el 2do de cada equipo)